«Una gran satisfacción cuando uno puede hacer de buen samaritano a una familia»

«Una gran satisfacción cuando uno puede hacer de buen samaritano a la familia»

El P. Michael Ryan es el primer legionario de Cristo que ha sido reconocido con un galardón Alter Christus en sus seis ediciones. En su caso, por su desempeño en la Pastoral Familiar. El P. Michael ofrece en esta entrevista a Lo+RC, además de algunos comentarios sobre su interés por la familia, algunos consejos tanto para novios como para los casados. A estos, si tienen algún problema, les anima a “buscar ayuda inmediatamente de alguien que les puede dar una mano para desatar los nudos y aclarar los malentendidos que se han ido formando”. Con él fueron reconocidos en esta ocasión el don Sergio Buiza, de la diócesis de Bilbao, por trabajo con sordos y sordociegos, don José Aumente por su dedicación a la gente itinerante que trabaja en el circo, y a don José Alberto González, de la diócesis de Córdoba por entrega a la vida consagrada.

Es usted el primer legionario de Cristo que recibe un galardón Alter Christus en las seis ediciones que se han tenido hasta ahora. Como ve no es un galardón para dárselo “a los de casa”. ¿Qué supone para usted este reconocimiento?

Lo recibo en honor de todas las personas que han contribuido a mi actividad pastoral en pro de la familia. Aunque lo recibe uno, siento que es para reconocer la labor de muchos.

¿Por qué, como sacerdote, le interesa específicamente la familia, tanto desde el punto de vista científico y universitario, como el pastoral?

Me interesa la familia en primer lugar por las personas concretas que la forman y a las que quisiera ver gozando de todas las bendiciones que Dios ha puesto en ella. Es también una gran satisfacción cuando uno puede hacer de buen samaritano a una pareja o a una familia que sufre por la razón que fuera.

Es más que habitual escuchar que “los curas no saben nada sobre el matrimonio”. ¿Qué juicio le merece esta afirmación?

A veces cuando he hablado de estos temas a grupos no han faltado personas que me preguntan si estoy o he sido casado porque parece que conozco demasiado de esta realidad. Sin embargo, lo que sé es fruto de algo de estudio, pero sobre todo de mi trato frecuente con las parejas y con las familias.

¿Cuál es el mensaje que tiene la Iglesia católica en este momento de crisis matrimonial y familiar?

En primer lugar, tratemos de dar una mejor preparación a los jóvenes y a los novios. En segundo lugar, la Iglesia quiere acompañar a las familias más de cerca para que éstas puedan llegar a “ser lo que son”, como amaba decir Juan Pablo II.

A una pareja que esté pensando en casarse en este momento, ¿qué consejo le daría?

Algo a dos niveles: hacer una buen análisis de lo que han sido durante el noviazgo para detectar sus puntos positivos y sus puntos flacos haciendo un plan para el futuro; y en segundo término ajustar sus vidas espirituales porque el amor se alimenta ahí.

Y ¿para un matrimonio que ya lleva unos años y empieza a tener algunos desencuentros?

Si ven que es algo que no se va, deberían buscar ayuda inmediatamente de alguien que les puede dar una mano para desatar los nudos y aclarar los malentendidos que se han ido formando.